Las radiaciones ionizantes, al interaccionar con la materia viva, dan lugar a una serie de acontecimientos de tipo físico (ionizaciones, excitaciones); sin embargo, posteriormente se inician cambios de tipo químico. Estos cambios pocas veces alteran la propia estructura de la célula, pero el efecto importante es que alteran su capacidad de reproducción, no produciendo descendencia por lo tanto.
La radiación destruye sobre todo las células que se dividen rápidamente. Por lo general, esto significa que se trata de un cáncer, pero la radiación también puede dañar los tejidos normales, especialmente aquéllos en que las células se reproducen rápidamente, como la piel, los folículos capilares, la pared interna de los intestinos, los ovarios, los testículos y la médula ósea. Precisar al máximo el foco de irradiación es lo que más protege a las células normales.
Las células con una adecuada oxigenación son más susceptibles a los efectos de la radiación. A las células cercanas al centro de un tumor les llega poca sangre y por tanto poco oxígeno. A medida que el tumor se hace más pequeño, las células supervivientes parecen obtener mayor suministro de sangre, lo cual las hace más vulnerables a la siguiente sesión de radioterapia. Así, repartiendo la radiación en dosis repetidas durante un período prolongado aumenta el efecto letal sobre las células del tumor, y disminuye el efecto tóxico sobre las células sanas.
Contenido |
| Cáncer | % de personas libres de cáncer tras 5 años |
|---|---|
| Cáncer de mama | 29% |
| Cáncer de cuello uterino | 60% |
| Linfoma de Hodgkin | 71% a 88% |
| Cáncer de pulmón | 9% |
| Cáncer de senos nasales | 35% |
| Cáncer nasofaríngeo | 35% |
| Linfoma no Hodgkin | 60% a 90% |
| Cáncer de próstata | 67% a 80% |
| Cáncer de testículos | 84% |
| Cáncer de garganta | 10% |
Las modalidades de radioterapia se pueden clasificar según:
La radioterapia externa no es dolorosa, es similar a la toma de una radiografía con rayos X. Por lo general es administrada en una sala de servicios ambulatorios. El tratamiento dura habitualmente cinco días a la semana durante cinco a ocho semanas, dependiendo del tamaño, ubicación y tipo de cáncer que se está tratando.
Las fuentes más comunes de radiación para el tratamiento con rayos externos son:
La fuente de radiación en este caso se sitúa dentro del paciente. Los tipos de fuentes e isótopos más habituales son:
Cuando se va a administrar un tratamiento, el médico realiza una simulación del implante y decide el tipo de fuentes que desea. El servicio corta la fuente de Iridio en la gammateca según indicaciones del médico, y lo coloca en un contenedor de plomo, calculando la dosimetría calculando el tiempo que debe durar la aplicación.
El médico implanta la fuente en el paciente y rastrea con un detector de radiación todo el área para comprobar que no se ha desprendido ningún fragmento. El paciente no debe salir de la habitación; si lo hace sonaría una alarma inmediatamente.
Una vez retiradas las fuentes y antes de que el paciente se marche de alta, será chequeado con el detector portátil, tanto él como la habitación. También se comprueba que el material radioactivo retirado sea el mismo que el que se implantó.
En caso de pérdida de una fuente de Iridio 192 por manipulación manual en la gammateca se acotará la zona y se chequeará con un detector portátil hasta encontrarla. Si es en la habitación, se acota la zona y se chequea el paciente y el mobiliario hasta encontrarlo.
Si se atasca Cesio 137 en la sonda que lo comunica con el paciente, se entrará en la habitación con un detector portátil, y buscando la máxima protección con una mampara de plomo, se guarda la fuente en el contenedor con una manivela manual.
Considerando que el Iodo 131 se elimina por la orina y que por lo tanto ésta estará contaminada, se guarda en contenedores hasta la pérdida de actividad de la misma. Si se produjera un derramamiento accidental, se debe acotar la zona y secarla hasta que no quede rastro. El material utilizado para ello (papel absorvente, fregona, etc.) debe guardarse en el contenedor especial para desecharlo posteriormente como el resto de residuos radioactivos.
Están debidamente señalizadas con dibujos de tréboles de diferentes colores:
(LDA significa límite anual de dosis)
Los efectos secundarios varían de un paciente a otro dependiendo de la parte del cuerpo que se está tratando y de la cantidad de radiación utilizada. Los efectos secundarios más comunes son cansancio, cambios en la piel en el área tratada y cierta pérdida del apetito. Otros efectos secundarios por lo general se relacionan con el tratamiento de áreas específicas, tales como pérdida del cabello después de un tratamiento de radiación en la cabeza. Afortunadamente, muchos de los efectos secundarios desaparecerán con el tiempo.